sábado, 3 de mayo de 2008

UNIDAD Nº 2: ANÁLISIS DE TEXTO

Lectura comprensiva

Leer comprensivamente es indispensable para el estudiante. Esto es algo que él mismo va descubriendo a medida que avanza en sus estudios.

En el nivel primario y en menor medida en el nivel medio, a veces alcanza con una comprensión mínima y una buena memoria para lograr altas calificaciones, sobre todo si a ello se suman prolijidad y buena conducta. Pero no debemos engañarnos, a medida que accedemos al estudio de temáticas más complejas, una buena memoria no basta.

Pensar es relacionar. Al pensar relacionamos conceptos, datos e informaciones, estableciendo entre ellos relaciones causales o comparaciones, clasificándolos, reuniéndolos bajo una explicación general que los engloba y los supera, etc. La memoria recolecta y almacena ese stock de conceptos y datos a partir de los cuales podemos recrear y pensar. Pero si nuestra agilidad, nuestra precisión lógica y nuestra creatividad se encuentran atrofiadas será muy poco lo que podremos hacer a partir de la riqueza de recursos que nos brinda nuestra buena memoria.

Leer comprensivamente es leer entendiendo a qué se refiere el autor con cada una de sus afirmaciones y cuáles son los nexos, las relaciones que unen dichas afirmaciones entre sí. Como todo texto dice más incluso que lo que el propio autor quiso decir conscientemente, a veces el lector puede descubrir nexos profundos de los que ni siquiera el propio autor se percató.

Podemos hablar entonces de distintos niveles de comprensión:

1. Comprensión primaria: es la comprensión de los "átomos" de sentido, de las afirmaciones simples. ¿Qué dice esta oración? En este nivel suele generar dificultades la falta de vocabulario. Simplemente no sabemos qué dice porque no sabemos el sentido de la/s palabra/s que emplea el autor. Esto se soluciona fácilmente recurriendo al diccionario. Como los conceptos son universales y no siempre responden a objetos representables gráficamente, el escaso desarrollo del pensamiento abstracto (al que un muchacho de 13 o 14 años ya debería haber arribado) puede ser el origen de la no comprensión de determinadas afirmaciones. (Nuestra "cultura de la imagen" y nuestra falta de lectura dificultan el paso del pensamiento concreto al abstracto.)

2. Comprensión secundaria: es la comprensión de los ejes argumentativos del autor, de sus afirmaciones principales, de sus fundamentos y de cómo se conectan las ideas. ¿Qué quiere decir el autor? En este nivel los fracasos pueden tener por causa la no distinción entre lo principal y lo secundario. Es muy común que el lector se quede con el ejemplo y olvide la afirmación de carácter universal a la que éste venía a ejemplificar. También dificulta la comprensión secundaria la falta de agilidad en el pensamiento lógico. El lector debe captar los nexos que unen las afirmaciones más importantes del texto. Al hacerlo está recreando en su interior las relaciones pensadas por el propio autor. Esto supone en el lector el desarrollo del pensamiento lógico. Por ello, un escaso desarrollo del pensamiento lógico dificultará o incluso impedirá la lectura comprensiva en este nivel (de allí la importancia del estudio de las Matemáticas y la ejercitación en la exposición teoremática).

3. Comprensión profunda: es la comprensión que supera el texto, llegando a captar las implicancias que el mismo tiene respecto del contexto en que fue escrito, del contexto en que es leído, y respecto de lo que "verdaderamente es" y/o de lo que "debe ser". ¿Qué más dice el texto? ¿Son correctas sus afirmaciones? Esta comprensión implica un conocimiento previo más vasto por parte del lector. Cuanto mayor sea el bagaje de conocimientos con el que el lector aborde el texto tanto más profunda podrá ser su comprensión del mismo. Pueden dificultar el pasaje al nivel profundo de comprensión la falta de cultura general o de conocimientos específicos (relacionados con la materia de la que trata el texto). También dificulta este paso la carencia de criterio personal y de espíritu crítico. Si a todo lo que leemos lo consideramos válido por el solo hecho de estar escrito en un libro, no hemos llegado aún a este nivel de comprensión.

Para desarrollar la lectura comprensiva es aconsejable:

• Leer periódicamente (en lo posible todos los días), tanto libros de estudio como libros de literatura, revistas o diarios.

• Adquirir más vocabulario, ayudándose para ello con el diccionario (la misma lectura nutre de conceptos al lector sin que éste se dé cuenta de ello).

• Ejercitar el pensamiento lógico, ya sea mediante el estudio de la Lógica o la Matemática, los juegos de ingenio o la práctica del ajedrez (no por casualidad algunos países de Europa oriental tienen al ajedrez como materia en sus colegios).

• Ampliar la propia cultura general adquiriendo un conocimiento básico suficiente sobre la Historia y sus etapas, sobre la geografía del propio país y del mundo, sobre las distintas ideas políticas y religiosas.

• Desarrollar el espíritu crítico definiendo la propia escala de valores y juzgando desde ella las afirmaciones de terceros.
Texto y Párrafo

Se entiende por TEXTOS todas aquellas emisiones habladas o escritas de cualquier longitud (desde un enunciado a un libro entero) que tengan unidad.

Un texto es el resultado de un acto de comunicación cuya extensión y carácter dependen de la intención del hablante; intención que puede ser doble:

a) Comunicativa: voluntad de transmitir una información.
b) Ilocutiva: deseo de lograr un determinado efecto.

El texto, al ser una unidad intencional, no tiene una extensión determinada, sino que depende de la intención del hablante.

El texto presentará una estructura orgánica, es decir, que estará constituido por partes relacionadas de tal modo que no pueda eliminarse una sin destruir la totalidad. De forma general podemos considerar como partes constitutivas del texto el enunciado y el párrafo. Algunos textos podrán descomponerse en otras unidades(capítulos, escenas, cuadros,...) pero no es un hecho general.

El PÁRRAFO viene determinado en la comunicación oral por un amplio descenso de la entonación seguido de una pausa. En la escritura se señala mediante el punto y aparte. El contenido del párrafo se organiza de la siguiente manera:

a) Núcleo obligatorio, compuesto por un centro o idea-clave y por unos elementos opcionales que sirven para fijar las circunstancias de la idea central.
b) Elementos marginales que desarrollan la idea central.

Las funciones que puede desempeñar el párrafo dentro del texto general pueden resumirse en tres:

a) Introducción a la totalidad del texto o presentación de una nueva idea.
b) Transición entre dos partes del texto: se recoge lo tratado y se anuncia aquello de lo que se va a tratar.
c) Conclusión, tanto del texto completo, como de una parte de él.

Clasificación de los Textos

Como hemos visto más arriba, los textos pueden ser muy diferentes unos de otros. Es por eso que se hace necesaria una clasificación de los mismos. Ese intento de clasificación no puede ceñirse a un solo criterio, dada la complejidad del objeto, por lo cual aplicaremos diferentes criterios para clasificar cada texto. Veamos algunos de ellos.

Criterio I: Por su objetivo comunicativo.

Dependiendo de la finalidad que persiga cada texto, podemos encontrarnos con un tipo diferente, aunque siempre serán posibles los textos híbridos:

a. TEXTOS INFORMATIVOS: sirven para dar noticia de algún hecho (textos periodísticos, científicos o humanísticos).

b. TEXTOS PRESCRIPTIVOS: Ordenan o determinan algo (jurídicos, administrativos o
legislativos).

c. TEXTOS PERSUASIVOS: Inducen con razones a creer o a hacer algo (propagandísticos, publicitarios, ensayísticos).

d. TEXTOS ESTÉTICOS: Crean un mundo de ficción (literarios: líricos, narrativos o dramáticos).

Criterio II: Por su modalidad.

Los textos pueden presentar cuatro modalidades que pueden combinarse entre sí:

a. DESCRIPCIÓN: se trata de una forma de representar lo individual y concreto, objetos o espacios fijos, cuyas cualidades se nombran sin que exista necesariamente un orden predeterminado.

b. EXPOSICIÓN: se trata de una forma de representar lo genérico y abstracto, pensamientos, conceptos o ideas entre los que no se pueden establecer conexiones lógicas o temporales.

c. NARRACIÓN: representación de acontecimientos que se desarrollan en el tiempo y se presentan con un orden lógico y cronológico. En ocasiones, ese orden se altera deliberadamente con finalidad estética.

d. ARGUMENTACIÓN: se trataría de aquellos textos que aportan pruebas para intentar convencer de un determinado punto de vista o para afirmar la validez de una opinión.

Criterio III: Por su tema.

a. Periodísticos.

b. Publicitarios.

c. Científico-tecnológico.

d. Humanísticos.

e. Jurídico-administrativos.

f. Literarios.

Técnicas del resumen.

Cuando el profesor pide a sus alumnos que lean un texto y que escriban una versión resumida de él, los lectores menos competentes utilizan una estrategia que se ha denominado por influencia de la informática como «cortar y pegar». Componen el escrito eliminando aquellas frases, o partes de ellas, que no son importantes y mantiene el resto sin cambio alguno, o a lo sumo con pequeñas sustituciones en la sintaxis o en alguna palabra. El resultado es un conjunto de ideas mal enlazadas, pobres, inconexas y discontinuas. Por el contrario, los lectores competentes utilizan una estrategia que podemos denominar elaborativa. Entretejen un nuevo texto sintético, con expresiones más generales y abstractas que abarcan el conjunto de las ideas del texto original. En este caso, se ha manipulado el texto de forma activa, haciendo que sus ideas interactúen con las del texto, establecido una jerarquía entre ellas y enunciándolas en un nivel más alto de generalidad.

Y ahora nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Son útiles los resúmenes no prepara-dos por el lector? Muchos estudiantes, buscando el atajo que les evite esfuerzos intelectuales, acuden directamente a resúmenes o a apuntes prestados, con el convencimiento de que pueden acceder al contenido de una forma rápida. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, para entender los conceptos, se debe volver al punto departida, al texto total con todas sus ideas y conceptos.

Y es que ocurre con los resúmenes como con los andamios de una casa en construcción: una vez levantada y consolidada pueden eliminarse pues son ya innecesarios. Del mismo modo, una vez elaborada la versión resumida del texto que permita entender su sentido, esa versión pierde gran parte de su valor y, en todo caso, servirá entonces únicamente como recordatorio o medio mnemotécnico. Por eso decimos que el resumen no puede sustituir nunca al proceso lector.

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